La terapia interpersonal y la cognitivo-conductual son los modelos de terapia a corto plazo que las investigaciones han demostrado como más útiles para las diferentes formas de depresión.

Los trastornos depresivos son un gran problema de salud pública en el mundo debido a que afectan a millones de personas. Algunos estudios acerca de la depresión concluyen que aproximadamente el 10% de los adultos, hasta el 8% de los adolescentes, y el 2% de los niños experimentan algún tipo de trastorno depresivo a lo largo de su vida.

¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y a los pensamientos. Afecta a cómo uno come y duerme, la manera en que uno siente sobre sí mismo y la forma de pensar sobre las cosas.

Se trata de un síndrome que refleja un estado de ánimo triste o irritable, muy superior a la tristeza normal en cuanto a su intensidad y duración, presentando además otros síntomas y discapacidades funcionales, además de una serie de cambios específicos en las funciones corporales (por ejemplo, ataques de llanto, dolor del cuerpo, baja energía o libido, así como problemas con la alimentación, el peso, la sexualidad o el sueño).

Los diferentes trastornos depresivos

Los trastornos depresivos se manifiestan en diferentes formas, siendo los tres mas comunes la depresión mayor, la distimia y el trastorno bipolar. Dentro de cada uno de estos tipos, hay variaciones en la intensidad, el momento, la gravedad y persistencia de los síntomas. A menudo hay también diferencias en cómo los individuos experimentan la depresión en función del sexo o la edad.

La depresión mayor se caracteriza por una combinación de síntomas que duran al menos dos semanas seguidas, predominando un estado de ánimo triste o irritable que interfiere con la capacidad para trabajar, dormir, comer y disfrutar de actividades placenteras, llegando a ser incapacitante.

La distimia es un tipo menos severo de trastorno depresivo, pero suele ser de más larga duración. Se trata de una serie de síntomas crónicos que no incapacitan, pero impiden que la persona se sienta bien y viva una vida plena. A veces, las personas con distimia pueden experimentar episodios puntuales de depresión mayor.

En cuanto al trastorno bipolar comprende un grupo de trastornos del estado de ánimo que hasta hace poco se llamó enfermedad maníaco-depresiva. No es tan común como los otros tipos de trastornos depresivos presentando en su génesis un alto componente hereditario.

Los trastornos bipolares son a menudo crónicos y recurrentes e implican ciclos de estado de ánimo que incluyen al menos un episodio de manía (sobreactivación) y puede incluir episodios depresivos.

Tratamientos eficaces para la depresión

Los tratamientos eficaces para los trastornos depresivos van de la psicoterapia a la medicación, pasando por una combinación de ambos. En general, los trastornos depresivos severos, especialmente aquellos que son recurrentes, requerirán de medicamentos antidepresivos en combinación con terapia psicológica para un mejor resultado.

La terapia interpersonal y la cognitivo-conductual son los modelos de terapia a corto plazo que las investigaciones han demostrado como más útiles para determinadas formas de depresión. Este tipo de terapias psicológicas se centran por una parte en las relaciones personales problemáticas del paciente que causan y agravan la depresión, y por otra parte ayudan a los pacientes a cambiar los estilos negativos de pensamiento y comportamiento que permancen asociados a su trastorno y que en definitiva lo mantienen.

La depresión afecta de manera recurrente a cada uno de nuestros hábitos y conductas, a nuestros pensamientos y decisiones, y en general nos incapacita para disfrutar de una vida plena.  La terapia psicológica por sí sola o en combinación con antidepresivos ha demostrado una gran eficacia en su tratamiento, de ahí la importancia de buscar una ayuda psicológica inmediata.

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